Regalo del Dr. y la Sra. Francis Robicsek
Esta vasija efigie de Costa Rica es una jarra de cerámica con la cabeza, las patas y la cola de un jaguar. La cabeza esculpida del jaguar está pintada con gran detalle para destacar sus orejas, cejas, ojos, hocico y dientes afilados. En el interior del hocico hueco del jaguar hay una cuenta redonda de cerámica que habría emitido un sonido de rugido cuando se vertía agua por el pico de la vasija. La posición de las patas delanteras y traseras del jaguar se asemeja a una forma humana sentada, con los dos brazos apoyados en las rodillas. La cola del jaguar sirve de soporte para sentarse.
Una efigie suele ser una escultura o un modelo de una persona. En la antigua Costa Rica, las vasijas con efigies de jaguar como ésta se utilizaban para representar a un difunto. Se creía que los objetos que representaban a fieros depredadores como el jaguar transferían su fuerza al difunto.
Como depredador de alto nivel (y el mayor y más fuerte felino nativo de América), el jaguar era venerado y admirado por las culturas antiguas. Creían que el jaguar era un dios del inframundo por su capacidad natural para nadar, ver bien en la oscuridad y permanecer oculto a la vista mientras acecha silenciosamente a su presa. Las culturas antiguas también creían que las rosetas del jaguar (manchas negras) representaban la Vía Láctea llena de estrellas. Los reyes indígenas llevaban pieles de jaguar como símbolo de realeza.
Recursos para los profesores:
Recursos para los estudiantes
Más información