Al igual que las águilas y los jaguares en diferentes hábitats, los cocodrilos están en la cima de la cadena alimentaria y son feroces depredadores sin enemigos animales. Debido a su poder, eran considerados sagrados por los antiguos pueblos del sur de América Central. Esta vasija efigie, representación simbólica de un cocodrilo, dedica la mayor parte de su forma a la cabeza llena de temibles dientes. La cabeza y la cola están protegidas por placas óseas que forman un escudo blindado.
La comprensión que los antiguos americanos tenían de su mundo se centraba en la creencia de que ciertos animales y personas podían comunicarse con el mundo espiritual. Sus rituales eran realizados por especialistas que se creía que podían transformarse en uno de los poderosos animales. Mientras estaban en trance, estos hombres o mujeres buscaban respuestas a problemas como la enfermedad y los desacuerdos sociales, y a necesidades como la alimentación y la fertilidad. Los trances rituales se provocaban con cantos, tambores o bebiendo extractos de plantas.
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